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Uso correcto de las mascarillas: guía práctica paso a paso

Es una medida sencilla, pero fundamental para reducir la propagación de enfermedades respiratorias, especialmente en contextos donde existe riesgo de contagio. 

Aunque su eficacia depende tanto del tipo de mascarilla como de la forma en que se utiliza, seguir unas pautas básicas garantiza una mayor protección tanto para quien la lleva como para las personas a su alrededor. 

A continuación, se presenta una guía práctica paso a paso para asegurar un uso correcto y seguro.

Cuál es el uso correcto de las mascarillas en entornos sanitarios

Implica seleccionarlas según el nivel de riesgo (quirúrgicas o respiradores como N95, colocarlas cubriendo completamente nariz y boca con buen ajuste, y manipularlas siempre con manos limpias evitando tocar la parte frontal. 

Deben utilizarse durante toda la atención al paciente, especialmente en procedimientos que generen aerosoles, y cambiarse si están húmedas, sucias o tras cada paciente según los protocolos. 

Además, su uso debe complementarse con otras medidas de bioseguridad, como la higiene de manos y el uso de equipos de protección personal, para reducir eficazmente la transmisión de infecciones dentro de clínicas y hospitales.

Importancia del uso adecuado en clínicas y hospitales

Es fundamental para prevenir la transmisión de infecciones, sobre todo en entornos donde circulan patógenos respiratorios. Las mascarillas actúan como una barrera que reduce la dispersión de gotículas y aerosoles, protegiendo tanto al personal de salud como a los pacientes. 

Su correcta colocación, ajuste y retiro son esenciales para garantizar su eficacia, ya que un uso inadecuado puede disminuir su capacidad de protección y aumentar el riesgo de contagio.

Además, el uso responsable de mascarillas contribuye a mantener un ambiente seguro dentro de las instalaciones sanitarias, donde muchas personas pueden tener sistemas inmunológicos comprometidos. 

Promover la educación sobre su uso correcto y asegurar el suministro adecuado son acciones clave para fortalecer la prevención y el control de infecciones en estos espacios.

Cómo colocar y retirar una mascarilla correctamente

  1. Colocación de la mascarilla:
  • Lávate las manos con agua y jabón o usa desinfectante antes de tocar la mascarilla.
  • Revisa que esté limpia, sin daños y que sea la cara correcta (por ejemplo, el lado con color hacia afuera en las quirúrgicas).
  • Coloca la mascarilla sobre nariz y boca, asegurándote de cubrir bien ambas.
  • Ajusta las tiras o elásticos detrás de las orejas o la cabeza sin tocar la parte frontal.
  • Moldea el clip nasal (si lo tiene) para que se adapte al puente de la nariz.
  • Verifica que quede bien ajustada, sin espacios a los lados.
  1. Retiro de la mascarilla:
  • Lávate o desinfecta las manos antes de retirarla.
  • Evita tocar la parte frontal (puede estar contaminada).
  • Retírala sujetando solo las tiras o elásticos.
  • Desecha la mascarilla en un recipiente adecuado (si es desechable) o guárdala en una bolsa limpia (si es reutilizable).
  • Lávate nuevamente las manos después de retirarla.

Uso correcto de las mascarillas desechables en la práctica diaria

Consiste en colocarlas con manos limpias, asegurando que cubran completamente nariz y boca y se ajusten bien al rostro sin dejar espacios; deben manipularse únicamente por las tiras o elásticos, evitando tocar la parte frontal. 

Es importante no reutilizarlas, cambiarlas si se humedecen, ensucian o después de un periodo prolongado de uso, y retirarlas sujetando solo las tiras para desecharlas inmediatamente en un recipiente adecuado. Estas acciones, junto con la higiene frecuente de manos, ayudan a reducir el riesgo de contaminación y transmisión de infecciones.

Mascarillas descartables 2 ligas y su uso adecuado

Están diseñadas para brindar una barrera eficaz contra gotículas cuando se usan correctamente. Para colocarlas, es importante lavarse o desinfectarse las manos, identificar el lado correcto (generalmente el lado coloreado hacia afuera), y ajustar cada liga detrás de las orejas asegurando que cubra completamente nariz, boca y mentón.

En cuanto a su uso adecuado, estas mascarillas son de un solo uso y no deben reutilizarse. Se recomienda evitar tocar la parte frontal mientras se lleva puesta, cambiarla si se humedece o ensucia, y retirarla sujetando únicamente las ligas. 

Después de retirarla, debe desecharse en un recipiente adecuado y realizar nuevamente la higiene de manos. Seguir estas medidas ayuda a reducir el riesgo de contaminación y mejora la protección tanto personal como de quienes están alrededor.

Cuándo reemplazar una mascarilla desechable

  • Daños o desgaste visibles: Si presenta rasgaduras o agujeros, o si las correas ya no se ajustan bien y de forma cómoda, es hora de reemplazarlo. Cualquier deterioro en la integridad estructural de la mascarilla puede reducir su eficacia.
  • Acumulación de humedad: Si se moja o humedece durante su uso, su eficacia de filtración puede verse comprometida. Reemplaza la mascarilla si se observa húmeda o mojada.
  • Dificultad para respirar: Si respirar se vuelve difícil o incómodo, podría ser una señal de que la mascarilla está obstruida con partículas o ha llegado al final de su vida útil efectiva. 
  • Uso prolongado: La mayoría están diseñados para un solo uso o un uso limitado. Su uso prolongado, más allá del tiempo recomendado, puede aumentar el riesgo de contaminación, especialmente en entornos peligrosos.
  • Exposición a la contaminación: Si el respirador ha estado expuesto a una alta concentración de contaminantes o materiales peligrosos, debe reemplazarse. Las mascarillas contaminadas pueden representar un riesgo para quien las usa y para los demás.

Uso correcto de las mascarillas quirúrgicas y sus aplicaciones

Consiste en colocarlas con manos limpias, cubriendo completamente nariz, boca y mentón, ajustando el clip nasal para minimizar fugas y manipulándolas solo por las tiras o elásticos. 

Deben utilizarse en entornos clínicos, durante la atención a pacientes o en situaciones con riesgo de transmisión de infecciones respiratorias, actuando como barrera frente a gotículas. 

Es fundamental no reutilizarlas, cambiarlas cuando estén húmedas o sucias y desecharlas adecuadamente tras su uso, complementando siempre con medidas como la higiene de manos para garantizar una protección eficaz.

Mascarillas descartables quirúrgicas en atención médica

Son un elemento esencial en la atención médica, ya que actúan como una barrera física que ayuda a prevenir la transmisión de microorganismos a través de gotas respiratorias. 

Su uso es fundamental durante la atención directa a pacientes, especialmente en procedimientos que no generan aerosoles, así como en cirugías y exploraciones clínicas, donde se busca proteger tanto al personal de salud como al paciente. Estas mascarillas están diseñadas para un solo uso y deben cumplir con normas de bioseguridad para garantizar su eficacia.

En la práctica clínica, su uso correcto implica colocarlas con manos limpias, asegurando una cobertura completa de nariz, boca y mentón. Deben cambiarse entre pacientes o cuando se humedezcan o deterioren, y nunca deben reutilizarse ni manipularse en su parte frontal durante su uso. 

Su eficacia aumenta cuando se combinan con otras medidas de control de infecciones, como la higiene de manos, el uso de guantes y el cumplimiento de protocolos de bioseguridad en el entorno sanitario.

Diferencias en protección y uso frente a otras mascarillas

Las mascarillas quirúrgicas están diseñadas para evitar que la persona que las lleva emita gotas respiratorias, por lo que protegen más a los demás que al usuario; en cambio, otras como los respiradores FFP2 o N95 ofrecen una mayor filtración de partículas finas y protegen también a quien las usa, siempre que estén bien ajustadas al rostro. 

Mientras que las quirúrgicas suelen ser más cómodas para usos breves y en entornos de bajo riesgo, las de mayor filtración se recomiendan en situaciones con mayor exposición, como espacios cerrados o con alta concentración de personas. 

Además, estas últimas requieren un sellado adecuado para ser realmente eficaces, algo que no es imprescindible en las quirúrgicas, que son más holgadas.

Uso correcto de mascarillas y respiradores: diferencias básicas

MascarillasRespiradores
Cuándo usarAtención clínica general, procedimientos de bajo riesgo, consultas médicas y control de infecciones básicas.Procedimientos de alto riesgo (intubación, aspiración), atención de enfermedades por vía aérea o exposición a aerosoles.
Tipo de ajusteAjuste suelto; cubre nariz y boca con apoyo del clip nasal, sin sellado hermético.Ajuste hermético al rostro; requiere sellado completo y en algunos casos pruebas de ajuste (fit test).
Nivel de protecciónProtección básica contra gotas grandes y salpicaduras.Alta protección contra aerosoles y partículas muy pequeñas en el aire.

Errores comunes al usar mascarillas

Reutilizar mascarillas desechables

No es recomendable, ya que están diseñadas para un solo uso y pierden su capacidad de filtración y barrera protectora con el tiempo, especialmente cuando se humedecen, ensucian o se manipulan repetidamente. 

Al reutilizarlas, aumenta el riesgo de acumulación de microorganismos en su superficie y de contaminación cruzada al volver a colocarlas. Esto puede comprometer la protección del usuario y de las personas cercanas, por lo que lo adecuado es desecharlas después de su uso según los protocolos de bioseguridad y utilizar una nueva en cada situación que lo requiera.

Colocarlas sin cubrir nariz y boca correctamente

Si alguien se baja la mascarilla o se la quita de las orejas al hablar con otros, está anulando el propósito de usarla. Puede que lleve un tiempo acostumbrarse, pero es importante mantener la mascarilla bien colocada. Usar una pantalla facial puede ayudar a resistir esta tentación.

Colocar las mascarillas sin cubrir correctamente la nariz y la boca es un error frecuente que reduce de forma significativa su eficacia, ya que deja expuestas las principales vías de entrada y salida de microorganismos. Cuando la mascarilla no cubre ambas zonas de manera completa o se coloca por debajo de la nariz, no se logra una barrera adecuada contra gotículas y aerosoles, aumentando el riesgo de transmisión de infecciones. Para una protección efectiva, debe ajustarse bien al rostro, cubriendo nariz, boca y mentón sin espacios laterales.

Tocarlas constantemente durante su uso

Una vez puesta la mascarilla, procure tocarla lo menos posible. Esto ayuda a evitar contaminar la parte frontal de la mascarilla o las manos. En lugares públicos (como un supermercado), usar una pantalla facial puede ayudar a resistir la tentación de tocarse la cara.

Cada vez que se manipula, se aumenta el riesgo de contaminación cruzada, si no se realiza una higiene de manos inmediata después. Por ello, se recomienda evitar ajustarla o tocarla mientras se usa y, en caso de ser necesario, hacerlo siempre con las manos limpias y manipulando únicamente las tiras o elásticos.

Estos errores reducen significativamente su eficacia y pueden comprometer la protección tanto del usuario como de las personas a su alrededor.

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